¿ Quiénes somos ?

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…Deja que te inspiremos con algunas historias de personas anónimas que también lo hicieron con nosotras y entiendas de donde nace este proyecto, porque hacemos lo que hacemos y amamos lo que hacemos…



“Como mi mejor amiga y las clases de zumba me salvaron la vida”


A mis 30 años llevaba un estilo de vida muy poco o nada saludable, sufría de sobrepeso, de baja autoestima, y me había vuelto una total ermitaña, no salía de casa, apenas salía de mi habitación, obviamente acabé padeciendo depresión y me vi atrapada en una espiral sin salida, te mentiría si te dijera que nunca se me había pasado por la cabeza la idea de suicidarme.

Yo estaba muy débil tanto física como mentalmente, y mi familia decidió tomar partida en el asunto, acudí a psicólogos, psiquiatras, psicoanalistas, y todo tipo de médicos que siempre acababan recetándome lo mismo: Diazepam, claro que me sentía mejor, pero vivía como un zombie a base de pastillas, con una dependencia horrorosa.

Un día mi alegre amiga Lorena me animó a que probara las clases de zumba a las que ella asistía, ¡me daba pánico! pero la alegría de mi amiga era contagiosa y acabé aceptando, total ¿que era lo peor que me podía pasar que no me había pasado ya? Pues escuchad bien, desde ahí, a partir de esa única clase de zumba, la vida me dio un giro de 360º, me dejé ir y me lo pasé de maravilla, conocí a gente encantadora con la que me sentí muy a gusto, me divertí como hacía años no lo hacía, y esa chispa fue la que me encendió, encendió nuevamente mis ganas de vivir.

Hoy a mis 32 años asisto tres veces a la semana a clases de zumba, de hecho me estoy sacando el título de profesora, he adoptado un estilo de vida totalmente saludable, he perdido 20 kg, tengo un nuevo circulo de amigas que comparten mis mismas aficiones, y con mi historia estoy cambiando la vida a muchas personas que se encuentran en la misma situación que yo estaba, y lo que es más importante, he vuelto a ser feliz, ahora me visto cada día con una sonrisa gigante y solo atraigo cosas positivas a mi vida.



“Como mi nutricionista curó mi diabetes y me dio una nueva vida a mí y a mi familia”


Mi marido Juan siempre se quejaba, todo le dolía, padecía de diabetes tipo I, tenía sobrepeso, como consecuencia de su peso de más, sufría de la espalda y también de las rodillas, estaba cansado, sin energía, no podía casi ni jugar a futbol con nuestro hijo, su enfermedad le impedía hacer una vida normal. Ya no era la persona vivaz, entusiasta y enérgica que era cuando le conocí 15 años atrás, ahora se levantaba sin ganas, estaba deprimido, se irritaba por cualquier tontería, a penas salía más que para ir a ver a nuestro hijo jugar a fútbol, yo tenía que acompañarle cada dos por tres al médico para realizar controles y que le recetaran nuevas pastillas para todas sus dolencias. Aquello no era vida.

Un día me enteré de una conferencia que realizaba un renombrado doctor especializado en nutrición y diabetes el cual había curado a muchísimas personas tanto del tipo I como del tipo II. Juan no quiso asistir, pero yo no me iba a rendir tan fácilmente y al finalizar la conferencia me acerqué al doctor para pedirle ayuda y me informó que disponía de un equipo de nutricionistas formados por él que estaban repartidos por todo el país, casualmente a unos 20 minutos en coche de nuestra casa tenía su consulta uno de ellos, la primera visita era siempre gratuita, después ellos podrían decidir si continuar o no.

Casi a rastras saqué a mi marido de casa y lo llevé al experto nutricionista en diabetes, no había ni pasado 10 minutos de su primera sesión que mi marido, anonadado de lo que el nutricionista le explicaba, empezó a ver la luz al final del túnel, los dos la vimos de hecho, el brillo de sus ojos le había cambiado, pues había esperanza de que sanase y recuperarse su vida y de la forma que jamás habíamos imaginado, una alimentación especial basada en frutas y vegetales.

No fue nada fácil pero si quieres que te diga la verdad, mi marido se curó completamente, dejó todas sus pastillas, recuperó la vitalidad, y ahora se siente más sano que nunca y le sobra la energía, hablar de cómo no solo a él, sino a todos nos cambió la vida y a él en particular la relación con nuestro hijo, nos emociona a base de lágrimas, ahora pueden correr, jugar a fútbol, irse de excursión, bucear, llevarlo al parque de atracciones y montarse con él, y también cambió la relación conmigo, no pasa un solo día sin que me de las gracias, ahora salimos a cenar, vamos de compras, al cine y me lleva a bailar todos los fines de semana, estoy más enamorada de mi marido que nunca. Y por supuesto, esto ha hecho concienciar a toda la familia y hemos mejorado nuestra alimentación, nuestra calidad y esperanza de vida y ahora la disfrutamos al máximo, la fe es lo último que se debe perder.



“La risoterapia me devolvió a la mujer alegre que siempre había sido.”


A mi madre siempre se la recordaba por su sonrisa, su alegría y su bondad, era una mujer muy familiar, vivíamos todos juntos en la casa de al lado de mis abuelos, y disfrutábamos todos de largos domingos de potajes caseros que hacía mi abuela, generosos postres, mostos, historias y muchas risas.

Ella era una mujer de las de siempre, mi abuela le había enseñado todo lo que sabía y mi abuelo había trabajado muy duro para que no les faltara de nada, estaba muy vinculada a ellos. Un jueves por la mañana, empezamos a escuchar desgarradores gritos de mi abuelo, blancos, temblando y con el corazón en la boca, mis padres corrieron hacia casa de mis abuelos, y al llegar ahí encontraron a mi abuelo abrazando a mi abuela que yacía en el suelo, sin vida. Mi abuela había fallecido, y eso cambió nuestra vida, pero sobretodo la vida de mi madre. Perdió su sonrisa, casi ni hablaba, todos los días lloraba desconsolada, y pasara el tiempo que pasara seguía igual.

Todos estábamos muy preocupados, éramos conscientes de que no lograba superar la muerte de su madre, y ella misma, también lo era. Sabía que no podía seguir así, que debía ser fuerte por ella misma y por todos nosotros, porque un día tarde o temprano también le tocaría a ella pero aún era demasiado pronto para que la “perdiéramos” en vida, ella había guardado un anuncio que vio colgado en el ayuntamiento del pueblo donde ponía “La cura de la risa- ven a probar una clase gratuita de risoterapia, te cambiará la vida”, la curiosidad invadió a mi madre quien había perdido su risa por completo y decidió ir y probar para recuperarla, nosotros no sabíamos nada.

Lo que sucedió en aquella clase fue mágico y milagroso, mi madre se dejó ir y estuvo riendo sin parar durante toda la clase, cuando salió ya podía sentir sus agujetas en la barriga y en su cara, esa clase le hizo rememorar su verdadera esencia, y el por qué antes era una mujer tan feliz, recuerdo que llegó a casa corriendo y nos abrazó enérgicamente a toda la familia, nos pidió perdón por su ausencia durante todo este tiempo y nos prometió que iba a volver a ser la de siempre, que había entendido que vida solo hay una y que lo poco que estamos aquí es para reír, bailar y vivir al máximo, todos nos emocionamos y lloramos juntos, pero esta vez de felicidad, habíamos recuperado al pilar de nuestras vidas.



“La música me dio la vida”


Hace unos 7 años yo era un niño muy tímido, de aspecto frágil, intentaba pasar siempre desapercibido ante la multitud, sacaba muy buenas notas, pero no tenía amigos, en mi tiempo libre me gustaba encerrarme en mi habitación durante horas sumergido en la música, escuchaba música clásica, seguía diferentes canales en Youtube para aprender a tocar la guitarra, tenía una guitarra que yo mismo había fabricado como pude, en casa no había mucho dinero.

Los profesores siempre decían que yo tenía una mente privilegiada, pero como ya os he comentado mi familia era más bien pobre y no nos podíamos permitir ningún tipo de capricho o lujo, eso siempre lo recalcaba mi padre. El problema es que al ser “diferente” a los demás, estaba empezando a sufrir acoso escolar y eso estaba empezando a provocarme una depresión, pero reconozco que no era precisamente un libro abierto, al ser tan introvertido, mis padres no se dieron cuenta.

Una mañana mis padres recibieron una llamada de la psicóloga infantil de mi escuela con el motivo de mantener una reunión para hablar de la situación en la que yo me encontraba, mis padres sorprendidos y muy preocupados, esa misma tarde acudieron a ver a la psicóloga. La conversación fue larga y tendida, y ellos se sentían muy tristes y frustrados por no haberse dado cuenta antes por lo que me estaba pasando, recuerdo lo mal que me sentí por ellos al ver su cara de tristeza. La psicóloga les recomendó que probaran de apuntarme a clases de música para que me encontrara en un entorno junto a más personas que compartieran mi misma afición e hiciera lo que a mi tanto me apasionaba.

Nunca estaré lo suficientemente agradecido por el esfuerzo económico tan grandioso que tuvieron que hacer mis padres para que yo pudiera asistir a las clases de música. Pero os diré que fue como una terapia milagrosa, en cuestión de meses cambié completamente, la música me curó, empecé a abrirme, conocí a otros niños y niñas de mi clase de música con los que acabé entablando una bonita amistad, a día de hoy son mis mejores amigos y hasta hemos montado una banda musical, por fin era feliz y sonreía, la música me ayudó a coger mucha seguridad en mí mismo y en la escuela ya no me acobardaba y los niños de mi clase poco a poco fueron dejando de molestarme, e incluso empecé a relacionarme con un grupo de chicos con los que sigo yendo.

Es increíble lo que la música llegó a cambiar mi vida entera, ahora me centro en mis estudios pero también en la música, cuando sea mayor quiero ser concertista de Piano en el Liceo de Barcelona. Esta es una historia que normalmente explicaría una madre o un padre, pero prefiero explicarla yo mismo y poder ayudar a otros niños que se encuentren en la misma situación en la que yo estaba. Agradecer enormemente a mis padres y a la psicóloga del colegio, si no hubiera sido por su recomendación y por el esfuerzo de ellos, quizás la historia sería otra, y seguramente no la estaría contando yo. ¡ Mil Gracias !


 

Las primeras veces por lo general son las que más cuestan, las que más tememos porque es algo desconocido que está fuera de nuestra zona de confort, pero también son las que nos abren nuevos y maravillosos horizontes que desconocíamos, las que nos cambian la vida, el inicio de algo espectacular, las que nos inspiran y ayudan a encontrar el camino, una nueva ilusión, una nueva motivación, las que nos pueden rescatar y salvar la vida, lo que puede empezar como un hobbie y acabar como tu profesión,… y aquí en primeraclasegratis.com queremos que encuentres tu primera vez y empieces a escribir una nueva y emocionante historia en el libro de tu vida.

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